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sábado, 27 de marzo de 2010

Recursividad y evidencia psicológica

Nunca antes el concepto de la recursividad había sido objeto de debate o de estudio como lo es ahora. La cantidad de investigaciones y artículos publicados es inabordable y el uso libre que se hace del término en la literatura sobre el tema es desconcertante.

Para el estudiante, es muy difícil entender un fenómeno que a veces es tenido como mero equivalente de la subordinación, otras como el encapsulamiento de un elemento cualquiera dentro de otro elemento del mismo tipo, otras como una propiedad de las reglas que generan las estructuras ling, y otras como el mecanismo computacional central de la infinitud discreta y único componente de la FLN.

En esta entrada me propongo primero aclarar un poco los conceptos más básicos sobre la recursividad y enfocar el fenómeno contrastando la definición clásica chomskiana (su creador) con una serie de datos empíricos provenientes de la psicolingüística y la lingüística de corpus. A partir de ahí espero suscitar (tal como me ha pasado a mí) una serie de dudas más que razonables sobre la centralidad de este mecanismo en la arquitectura del lenguaje.

Los orígenes

En Syntactic Structure (1957) y más tarde en Aspects of the Theory of Syntax (1965) Chomsky introduce la noción de recursividad para aplicarla a su modelo generativo. En particular, establece la gramática como un sistema de procesos recursivos capaz de generar, con arreglo a ese rasgo, un número infinito de oraciones a partir de un conjunto finito y determinado de reglas.

Si una lengua X posee las siguientes reglas:

R1 S→ A + B
R2 A→ C + D
R3 C→ c
R4 D→ d
R5 B→ b + (S)

Diremos que el elemento S es recursivo, ya que la cadena derivada de él puede en algún momento volver a contenerlo. Si S en R5 nos remite a R1, entonces este set finito de elementos puede, en virtud de la aplicación recursiva de las reglas, generar no sólo un número infinito de oraciones sino también producir, potencialmente, una oración que no se acabe nunca (cdb, cdbcdb, cdbcdbcdb, cdbcdbcdb, etc.).
Por tanto, para poseer este potencial generativo infinito una gramática debe tener un sistema recursivo de reglas como el de arriba.

Esta misma definición de recursividad, que recoge la noción de procedimiento generativo basado en la reescritura indefinida de reglas, la definen así

Yule (1985/2006):

“Las reglas de la gramática requieren también la propiedad crucial de la recursividad. Las reglas recursivas (`repetibles un número arbitrario de veces´) tienen la capacidad de ser aplicables más de una vez en la generación de una estructura. Por ejemplo, podemos tener un SP locativo (en la mesa) en la oración El arma estaba en la mesa… De este modo, para generar una oración como El arma estaba en la mesa cerca de la ventana en el dormitorio, debemos poder repetir la regla que crea el SP una y otra vez”.

Pullum y Scholz (2007):

“Aplicar repetidamente una regla para obtener una estructura que ofrece la oportunidad de que la regla pueda volver a aplicarse”.

Baker (200):

“However, the set of rules is recursive in the sense that a sentence contains a VP, and one of the things that a VP can contain is a clause (CP), which always contains a new S. This S in turn contains its own VP, which can contain yet another S. And so on. Thus, with only these rules one can already make an infinite number of grammatical English sentences”.

En estas definiciones se han mencionado, y es muy importante recalcarlo aquí, dos tipos de acepciones de recursividad:
Yule habla de recursive rules mientras que Baker dice the set of rules is recursive.
La diferencia es importante aunque a efectos del sistema el resultado es el mismo:

Una regla es recursiva si un símbolo X es reemplazado por un conjunto de símbolos entre los cuales vuelve a encontrarse X. Esto se conoce como recursividad directa.

N → Adj N

Pero la recursividad emerge también de la aplicación de un conjunto recursivo de reglas, ninguna de las cuales tiene por qué ser recursiva en sí misma. Cuando el set de reglas se usa para expandir un símbolo inicial, éste puede eventualmente volver a ser contenido en la derivación, lo que se conoce como recursividad indirecta o loop recursion.

S → NP VP
VP → V (NP) (CP)
CP → (C) S

Según Baker (ibid.) un único set recursivo de tres operaciones puede producir, si se lo aplica reiteradamente, infinitud discreta:

(1) S → NP VP
(2) VP → V (NP) (CP)
(3) CP → (C) S

Aplicándolas ilimitadamente podemos crear una frase infinita además de un conjunto infinito de frases:

“Mary likes Bill”
“John thinks that Mary likes Bill”
“Ann knows that John thinks that Mary likes Bill”
“Edgar takes for granted that Ann Knows that John thinks that Mary likes Bill”

Es importante notar que la recursividad puede definirse así, en sentido amplio, como una característica general del sistema computacional que genera las estructuras lingüísticas (“a recursive procedure”, en palabras de Chomsky). Como resultado de su aplicación la estructura resultante es el encapsulamiento (embedding) de un sintagma dentro de otro sintagma o de una oración dentro de otra oración.

El siguiente es un ejemplo de right branching o encapsulamiento a la derecha producto de la aplicación recursiva de las reglas u operaciones 2 y 3

(1) S → NP VP
(2) NP → (Det) N (PP)
(3) PP → Prep NP














Este otro es un ejemplo de left branching o encapsulamiento a la izquierda, donde se observa que la regla 2 es recursiva en sí misma (recursividad directa).

(1) NP → (Det) N
(2) N → AdjP N
(3) AdjP → Adj












Tipología

La recursividad nos permite obtener dos tipos de estructuras encapsuladas (embedding).
Nótese que encapsulamiento no equivale a subordinación, sino que puede darse también (y de hecho es más común) a nivel sintagmático.

1. tail recursion (encapsulamiento en los extremos)

a) left branching (encapsulamiento a la izquierda).

“Tom´s brother´s girlfriend´s car”
“New big red car”

b) right branching (encapsulamiento a la derecha).

“The book in the box on the table by the window”
“The man who stole the watch that was on the shelf that collapsed”

2. true recursion o center embedding (encapsulamiento en el centro)

“The rat that the cat killed ate the malt”

¿Recursividad o iteración?

Si bien hasta ahora nos hemos centrado en las diversas estructuras encapsuladas que son producto bien de la aplicación de reglas recursivas o del carácter recursivo de nuestro sistema computacional, no podemos obviar otro mecanismo sumamente productivo que genera estructuras paractácticas de distinos tipos: la iteración.

La coordinación: “Salió a la calle y abrió el paraguas”
La aposición: “Sergio, su hermano, bajo las escaleras”
La serialidad: “Vino, comió, durmió un poco y se fue”

Sin embargo, existen dos características básicas de la recursividad la distinguen de la iteración:

(1) Estructuralmente, el encapsulamiento produce una jerarquía donde el elemento encapsulado es dependiente del elemento que encapsula.

(2) Nocionalmente, la recursividad es un recurso básicamente modificador, donde el o los elementos encapsulados delimitan o especifican aspectos del referente.
Estas son las diferencias que distinguen crucialmente dos frases como:

“El gato persiguió al ratón por el jardín y se lo comió”

“El gato que persiguió al ratón por el jardín se lo comió”

Aunque no son muchos todavía, algunos autores no establecen una frontera nítida entre recursividad e iteración. Pullum y Scholz (ibid: 1), por ejemplo, hablan the “iterable linguistic structure such as recursive embedding or unbounded coordination”.
Otros, por su parte, defienden que cierta recursividad puede generarse o procesarse iterativamente, como veremos a continuación.
Por último, cabe señalar la crítica de Bickerton, presentada en Evolang08, de que Operation Merge (“taking two constructions and putting them together", Chomsky 2000:28) no es un mecanismo recursivo sino puramente iterativo.
No está claro, sin embargo en qué radica la distinción hacen estos autores entre una función recursiva y una iterativa ni tampoco si por iteración entienden repetición, serialidad, unión o cualquier otra cosa.

Peter A. Reich fue uno de los primeros en reaccionar ante el desafío de Chomsky de que jamás un autómata dotado de una gramática de estados finitos podría procesar lenguaje natural (caracterizado por el encapsulamiento central infinito).
En su trabajo The finiteness of natural language (1969) discute que modelar el lenguaje debería significar simular de forma adecuada una gramática de la actuación lingüística y no una gramática de potencialidades infinitas. Propone además un modelo tal que puede generar el encapsulamiento a los extremos de forma iterativa y un grado de encapsulamiento central parecido al humano (es decir, de grado 2).













Otros autores que han trabajado la hipótesis de que el encapsulamiento a los extremos es procesable de forma iterativa son Aho et al. 1986 y Chafe 1988.
Los primeros argumentan que una hilera de oraciones encapsuladas a la derecha, como

“This is to confirm that I would like to enquire whether it would be possible to employ a First Aider for a series of days as we will be using several examinations halls which will be too far away for us to provide first aid service to them”

son interpretadas en realidad como una serie concatenativa de estructuras, lo que no supone mayor complejidad que la comprensión de una secuencia de SN o de oraciones coordinadas.

En cuanto al encapsulamiento a la derecha de that-clauses, del tipo

“This is the farmer sowing the corn, that kept the cock, that crowed in the morn, that waked the priest all shaven and shorn…”

Chafe considera que los pronombres relativos son equivalentes y sustituibles por la conjunción “y” más un pronombre anafórico:

Who = and she/he
which = and it

de modo que la frase anterior es reinterpretable como

“This is the farmer, and he sowed the corn, and he kept the cock, and it crowed in the morn…”

¿Cómo comprendemos y producimos estructuras encapsuladas?

Está demostrado que existe una diferencia entre la productividad práctica (en términos de número de reaplicaciones) del encapsulamiento en el centro y a los extremos.
Esto se debe a que podemos procesar oraciones como (Karlsson 2007:386):

“This is the farmer sowing the corn, that kept the cock, that crowed in the morn, that waked the priest all shaven and shorn, that married the man all tattered and torn, that kissed the maiden all forlorn, that milked the cow with the crumpled horn, that tossed the dog, that worried the cat, that chased the rat, that ate the malt, that lay in the house that Jack built.”

Pero encontramos serias dificultades en la comprensión de (Lewis 1996:4)

“The cat the bird the mouse chased scared ran away.”

El choque entre los datos obtenidos sobre uso real o procesamiento on-line de ambos tipos de estructuras y el axioma sobre el potencial ilimitado de la recursividad, nace prácticamente de la mano de los primeros trabajos de Chomsky.

La hipótesis UCE

Desde sus comienzos, Chomsky ha sostenido que no hay restricciones gramaticales por lo que respecta al número y el nivel de complejidad de los encapsulamientos oracionales.

En 1956 hace explícita la llamada Hypothesis of Unbounded Center-Embedding Complexity (La hipótesis de la complejidad ilimitada del encapsulamiento en el centro), en la que se reafirma en sus convicciones.
Chomsky alega algo así como que aunque ciertas frases con múltiples encapsulamientos son complejas, improbables o poco comprensibles (lo que es debido a las limitaciones propias de la actuación de los individuos) no cabe duda alguna de que son perfectamente gramaticales y no ambiguas.
Esta distinción radical entre competencia y actuación, blinda prácticamente cualquier teoría lingüística al desestimarse radicalmente que cualquier dato extraído de experimentos sobre comprensión o producción pueda revocar o matizar partes del modelo propuesto. De ahí se explica también que los juicios sobre gramaticalidad que realizan los hablantes se conciban como juicios sobre aceptabilidad, lo que los convierte, automáticamente, en irrelevantes para la teoría.
Pese a ello, los intentos de elaborar una propuesta sobre la poca o nula adecuación psicológica de la Hipótesis UCE (que han puesto de manifiesto las limitaciones para procesar el encapsulamiento central) múltiple han sido muchos. Algunos de los más citados son:

Kimball 1973

Elaboró una hipótesis muy atractiva, por su simplicidad. Según su Principio de las dos oraciones el procesador humano analiza de forma top-down y no puede procesar más de dos nodos oracionales al mismo tiempo. La limitación de la capacidad de nuestro procesador reside en que no puede retener en la memoria operativa más de dos oraciones incompletas a la vez, lo que imposibilita el análisis de frases como

“The patient who the nurse who the clinic had hired admitted met Jack”

Cuando llegamos al tercer NP hemos almacenado ya tres oraciones parcialmente procesadas, lo que satura o crea una sobrecarga en nuestra memoria de trabajo.













Por el contrario, si armamos la misma frase con los encapsulamientos a la derecha, este problema desaparece ya que no habría más que una sola oración parcialmente procesada, la principal:

“Jack met the patient who was admitted by the nurse who the clinic was hired”

Bever 1970

Elaboró la que se conoce como Teoría de la doble función. Según ésta, la dificultad en la interpretación de múltiples oraciones subordinadas de relativo reside, precisamente, en la doble función del sujeto del SN en la oración principal, que es, a la vez, el objeto de la oración subordinada. Así, en

“The cat [that the bird [that the mouse chased] scared] ran away”

Tanto “the cat” como “the bird” tienen asignadas una función sintáctica en su oración, pero desempeñan una función nocional distinta (OD) en las oraciones subordinadas siguientes:

“The mouse chased the bird”
“The bird scared the cat”
“The cat run away”

Esto diferenciaría a estas oraciones de las subordinadas sustantivas, donde el sujeto de la principal sigue siendo el sujeto de la subordinada:

“The dog that chased the cat ran away”

Por lo que respecta al encapsulamiento central múltiple con oraciones de relativo donde las partículas subordinantes no se expresan (una posibilidad que se da en inglés pero no en castellano o catalán), por ejemplo

“The pen the author the editor likes used was new”

Bever predijo que la dificultad reside en que los hablantes interpretamos los sujetos de cada oración como un solo SN formado por tres nombres conjuntados, lo que produce el efecto de camino de jardín (garden path effect).

? "After Mary drank the water evaporated "

Se produce una ambigüedad local al asignar a “the water” el papel de OD del verbo “drank” cuando en realidad es el S del verbo “evaporated”.

Según Lewis (ibid) este efecto parece desempeñar un papel clave en la dificultad para procesar correctamente las estructuras con múltiple encapsulamiento en el centro, lo que tiene mucho que ver con la limitación de la memoria operativa de que hemos hablado.

Lewis resume, finalmente, una serie de hechos psicológicos demostrados a través de numerosos experimentos de comprensión y producción:

-El máximo procesable de encapsulamientos en el centro es dos. Los resultados han sido siempre los mismos en inglés, francés, hebreo, alemán, japonés, chino mandarín y español.

-Los encapsulamientos múltiples en el centro generan dificultad independientemente de la longitud de la frase.

-La dificultad en el procesamiento de estas estructuras es independiente de la memoria operativa léxica: se ha demostrado que los sujetos pueden recordar las palabras en una frase con múltiple encapsulamiento en el centro pero no ser capaces de comprender la frase.

-La comprensión de estas estructuras mejora ligeramente con la instrucción.

-El desempeño en tareas de comprensión mejora si el material semántico contenido muestra unas constricciones específicas, en contraposición con frases semánticamente neutras. Así

“The bees that the hives that the farmer built housed stung the children”

se comprende mejor que

“The chef that the waiter that the busboy appreciated teased admired good musicians”

Por último, cabe mencionar el trabajo de Gibson y Thomas (1999), en que los autores analizan la percepción de gramaticalidad y agramaticalidad por parte de los hablantes de estructuras con múltiple encapsulamiento en el centro:
Concretamente, reclutaron a 40 estudiantes del MIT a quienes les pasaron un test de lectura con doce oraciones doblemente encapsuladas, del tipo:

“The ancient manuscript that the graduate student who the new card catalog had confused a great deal was sutying in the library was missing a page.”

A algunas de las frases se les había extraído uno de los VP, de modo que automáticamente se convertían en agramaticales. El objetivo era comprobar (a) si los sujetos percibían esa agramaticalidad y (b) cómo se comporta nuestro procesador cuando se le pone al límite de sus capacidades (1999:226):

“Does the processor simply stop processing as soon as its resource capacity is exceeded?”

Los resultados fueron sorprendentes ya que las oraciones sin un VP no sólo fueron percibidas como gramaticales sino que se valoraron como “más fáciles de comprender” que las completas. A partir de estos hallazgos, los autores han propuesto la hipótesis del olvido estructural: cuando el procesador llega a un punto de máxima sobrecarga tiende a ”deshacerse” de algo de peso contenido al inicio (donde se encuentran los NPs) para continuar analizando.

Centrándonos ahora en la Ling de corpus, vale la pena revisar los resultados que arroja una de las investigaciones más recientes, Karlsson 2007, centrada en el encapsulamiento central múltiple, con el propósito de comprobar la adecuación pragmática de la hipótesis UCE.

En este trabajo de corpus se analizan 119 estructuras de ese tipo en siete lenguas europeas de tipo SVO (inglés, finés, francés, alemán, latín, sueco y danés) y se descubren los límites cuantitativos y constricciones en su uso:

-El número máximo de encapsulamientos en el centro, en la modalidad escrita, es de tres.

-En la modalidad oral, el encapsulamiento central múltiple es prácticamente inexistente.

-Sólo oraciones posmodificadoras sustantivas o de relativo (that-clauses) permiten el autoencapsulamiento en el centro.

-La doble relativización de objetos que se da en el típico ejemplo “The rat the cat the dog chased killed ate the malt” no existe en los corpora consultados.

El autor concluye que: “[t]hese corpus-based `soft constraints´suggest that full-blown recursion creating multiple clausal center-embedding [el tipo de recursividad que según Chomsky y Miller define nuestra gramática y distingue de cualquier GEF] is not a central design feature of language in use”.

Discusión

Lo que se desprende de la investigación psicolingüística y de corpus que se ha presentado es que, desde el punto de vista de la actuación, el encapsulamiento múltiple (producto del potencial recursivo ilimitado de nuestra gramática, generador de la infinitud discreta) constituye un fenómeno periférico del lenguaje y ciertos tipos, como el autoencapsulamiento múltiple en el centro (la doble relativización), son sencillamente inexistentes.
Pese a que no hemos de reducir recursividad a subordinación oracional (ya se ha comentado que es mucho más productiva a nivel sintagmático), resulta inexplicable que el único contenido de la FLN sea un mecanismo tan complejo y restrictivo, si se lo compara con otras propiedades del sistema mucho más básicas, como por ejemplo la estructura jerárquica de constituyentes.

El principal problema que ha surgido en esta presentación es la llamada Paradoja de Chomsky (Christiansen 1999): mientras que los juicios de gramaticalidad de los hablantes, basados en la evidencia empírica, son irrelevantes para la teoría, ésta misma se construye con las intuiciones lingüísticas de sus autores y se basa en ejemplos creados por ellos mismos.
La gramaticalidad, así, sólo es definible en términos del mismo sistema gramatical, lo que hace que éste sea infalsable.
Este derivado indeseable de la dicotomía competencia-actuación: la irrelevancia de los datos, de las pruebas empíricas, lo ha defendido Chomsky en innumerables ocasiones (1981: 283, citado en ibid.):

“Una falacia muy común es asumir que si algún resultado experimental supone una evidencia contra una teoría del procesamiento que incluye una teoría gramatical T y un mecanismo de procesamiento P… es T lo que está en jaque y debe ser cambiado."

Afortunadamente, ésta no es una asunción generalizada en la comunidad lingüística. Varias teorías, entre ellas destacadamente la Gramática Funcional (FG) y la Gramática del Papel y la Referencia (RRG) parten de una serie de principios de adecuación del modelo que deben ser cumplidos (http://www.functionalgrammar.com/):

ADECUACIÓN PRAGMÁTICA: Lo que establece la teoría sobre el lenguaje debe ayudarnos a entender cómo las estructuras lingüísticas son realmente usadas en la interacción comunicativa.

ADECUACIÓN PSICOLÓGICA: lo que la teoría dice sobre el lenguaje debe ser compatible con lo que se sabe acerca de los mecanismos psicológicos involucrados en el procesamiento del lenguaje natural.

Asimismo, Van Valin Jr. (2000:48) señala:

“Respecto a los aspectos cognitivos, RRG… acepta un criterio similar al expuesto en Bresnan y Kaplan (1982) de que los modelos lingüísticos deben estar de acuerdo o ser coherentes con teorías probadas sobre la comprensión y la producción.”

Bibliografía

Baker, M.C. (2001): “Syntax”, en Aronoff, M. y J. Rees-Miller:The Handbook of Linguistics, Oxford: Blackwell.
Bickerton, D. (2008): “Recursion is just an artifact”, delivered at the 7th International Conference on the Evolution of Language, unpublished manuscript.
Chomsky, N. (1957/1969): Syntactic Structures, The Hague/Paris: Mouton.
---------------(1965): Aspects of the Theory of Syntax, Cambridge, MA: The MIT Press.
Christiansen, M.H. (1992): “The (non)necessity of recursion in natural language processing”, in Proceedings of the 14th Annual Conference of the Cognitive Science Society, Indiana: Cognitive Science Society, 664-70.
---------------(2002): “Constituency and recursion in language”, in M. A. Arbib (ed.): The Handbook of Brain Theory and Neural Networks, Cambridge, MA: The MIT Press.
Christiansen, M.H. y N. Chater (1999): “Toward a connectionist model of recursion in human linguistic performance”, Cognitive Science 23, 157-205.
Gibson, E. y J. Thomas (1999): “Memory limitations and structural forgetting: The perception of complex ungrammatical sentences as grammatical”, Language and Cognitive Processes, 14 (3), 225-48.
Heine, B. y T. Kuteva (2007): The Genesis of Grammar, Oxford: OUP.
Karlsson, F. (2007): “Constraints on multiple center-embedding of clauses”, Journal of Linguistics, 43, 365-92.
Lewis, R.L. (1996): “A theory of grammatical but unacceptable embeddings”, unpublished paper.
Lewis, R.L. (1996)b: “Interference in short-term memory: The magical number two (or three) in sentence processing”, Journal of Pschycolinguistics Research 25 (1), 93-115.
Pullum, G.K. y B.C. Scholz (2007): “Recursion and the infinitude claim”, (unpublished paper, meant for the conference on Recursion in Human Languages 2007).
Reich, P.A. (1969): “The finiteness of natural language”, Language 45 (4), 831-43.
Yule, G. (1985): The Study of Language, Cambridge, CUP.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Recursion: what is it for, and how did it emerge?

Espero que seáis condescendientes con la intertextualidad del título, pero es que me va de perlas como epígrafe de lo que viene a continuación.

Hace algunos días dediqué una entrada bastante crítica a la recursividad (On Recursion), donde ponía un poco en duda la centralidad de la misma en la definición del lenguaje humano. Esto no es nada nuevo, el mismo Chomsky ha abandonado el concepto de embedding en aras de un nuevo fenómeno que él denomina unboundedness o unbounded Merge: la nueva operación computacional fundamental y diferenciadora del lenguaje humano.

Me gustaría aquí argumentar un poco sobre ciertas cuestiones derivadas de los diferentes conceptos de recursividad. De ahí las dos preguntas del título. Un primer problema tiene que ver con dónde reside la recursividad, si en el lenguaje y de ahí pasa a impregnar otras capacidades cognitivas, o en nuestro software cognitivo y de ahí se extiende de forma natural al lenguaje (podemos, por ejemplo, llevar a cabo acciones de pensamiento recursivas como pensar que ayer pensamos que hoy iba a hacer un buen día. Corballis 2002).
De momento, me temo, ninguno de nosotros está en posición de deshacer esa disyuntiva, aunque seguramente nuestra intuición nos incline hacia alguna de las dos posibilidades.

El segundo problema que se nos plantea es cómo contemplar la recursividad, qué grado de importancia otorgarle: ¿es el motor central de la infinitud discreta o sólo uno de los mecanismos que la conforman? Parece que, con el tiempo, en la literatura académica la recursividad ha ido perdiendo posiciones en favor de propiedades más globales de la facultad del lenguaje, como son el uso infinito de medios discretos o la capacidad de desplazamiento (hablar de cosas o hechos no presentes ni en el espacio ni el tiempo).

Para mí, la pregunta más interesante que podemos plantearnos es la siguiente: ¿es la recursividad necesaria para la comunicación?
Propongo de entrada que diferenciemos, al hilo de Hauser et al. 2002, la recursividad en el sentido amplio o RB (que englobaría mecanismos como la iteración [A → A+B] y la sucesión [s (n) = n+1] y que podríamos extender sin problemas a otros sistemas de expresión no comunicativa como la expresión musical o la computación matemática), de la recursividad en el sentido estricto o RN: el embedding, en otras palabras, (A → A [B]). Sería esta última la clase de recursividad observada en la sintaxis, no expresada en ningún otro sistema comunicativo. Creo que partir de esta diferenciación terminológica nos ahorra mucha confusión.

Aceptada esa distinción, podemos hablar, a mi entender, de cierto grado de RB en los lenguajes animales, si bien hemos de tener en cuenta que (a) los mecanismos recursivos que se encuentran en algunos sistemas de comunicación animal se aplican o reescriben de forma limitada (siendo inexistentes en la mayoría de los casos); (b) se encuadran en sistemas funcionales (stimulus-dependent), no desligables del contexto inmediato (situation-specific) y (c) producen, en algunos casos, un tipo de combinatoria mínima que no podemos comparar con la más tosca sintaxis de nuestros hijos pequeños. Por eso ciertos animales pueden comunicar, tomando el ejemplo de Hockett (1960), PELIGRO o bien COMIDA, pero no comunican COMIDA SIN PELIGRO. Visto lo cual, a mi juicio no es pertinente, porque no soporta ningún tipo de comparación, hablar de recursividad en los sistemas de comunicación animal.

En relación a la emergencia de la recursividad en conexión con el desarrollo de la sintaxis, bueno, decir que hay autores, como Brandon y Hornstein (1986) que argumentan que la capacidad computacional general (the algebraic character of the language faculty) evolucionó claramente como característica favorecedora a partir del proceso de selección natural. Como también dice Lightfoot (2000): “A species able to convey and understand an unbounded number of stimulus-free messages would presumably have had a reproductive advantage in a fluctuating and variable environment. It would have been able to give and receive warnings about a wide range of dangers and predators, and engage in abstractions, for example abstractions about predators which might be present, although not currently visible or audible […] So the fact that an organism has a language faculty allowing unbounded, stimulus-free messages may be explained by selection”.
¿Si estos aspectos computacionales que hacen potencialmente posible la infinitud discreta son productos adaptativos, se sigue de ello que toda la UG es explicable en términos darvinistas? No. De hecho, la RN es una de las propiedades de la UG más controvertidas por lo que se refiere a las fuerzas que motivaron su emergencia. ¿La RN, es selectivamente ventajosa para cualquier especie? La respuesta, obviamente, es no. Puede verse, en todo caso, como un refinamiento exquisito y accesorio de la sintaxis, como un artificio innecesario, si se quiere.
Es más, Givón (1979), Mithun (1984) y Kalmár (1985) aportan datos sobre ciertos pueblos que desconocen la subordinación, con los cuales fundamentan la tesis antiuniformista de que la hipotaxis no está presente en todas las lenguas sino que se correlaciona con el grado de educación (literacy) de las comunidades de hablantes. No es pues, una estructuración básica del lenguaje, aunque todas las lenguas posean los recursos para codificarla. También se dice que hay lenguas que no hacen uso de la RN, como la lengua pirahã (Everett 1986), aunque me temo que esto último sean tan poco relevante para la teoría como argumentar contra la morfología trayendo a colación el chino.

Por otro lado, pocos son los lingüistas hoy en día que se atrevan a decir que la subordinación es un recurso ya presente en la protolengua de nuestros ancestros. En efecto, sólo algunos formalistas eminentes no ven descabellada la hipótesis de que la sintaxis surgiera del mismo modo que Atenea, quien nació de la cabeza de Zeus ya adulta y armada hasta los dientes. Para algunos el embedding es un efecto colateral, un spandrel, un epifenómeno posterior a la exaptación del lenguaje; para otros se trata, más bien, de una complejidad estructural derivada lógicamente de la gradual “sintacticización” del lenguaje.

En cuanto a su función, se ha llegado incluso a cuestionar que la RN sea comunicativamente útil, si no totalmente prescindible (Newmeyer 2004). De hecho, cualquier mensaje que podamos expresar mediante embedding podemos expresarlo también a través de la conjunción de los elementos incrustados. (La pluma sobre el libro en el estante sobre la mesa detrás de la columna = la pluma está sobre el libro, el libro está en el estante, el estante está …).
Hay otros autores que, por el contrario, ven en la RN una clara ventaja, funcionalmente hablando (Jean-Louis Dessalles 2004). Para mí, los defensores de este punto de vista tienen aún que explicar lo paradójico de la RN, a saber, que se trata de un mecanismo que reduce notablemente el gasto expresivo (apañados iríamos si tuviéramos que expresarnos usando sólo la coordinación) a la vez que aumenta de forma bárbara el coste de procesamiento. Efectivamente, la aplicación en cadena del embedding lleva pronto a nuestra memoria operativa a un punto de saturación. “Clara says that Jane claims that Mary believes that I want to marry her”, (¿¿con quién se tiene que casar??) o “Peter´s mother´s brother´s wife´s father”, (¿¿el padre de quién??). En esta misma línea, también Lighfoot (ibid.) comenta que ciertos principios en nuestra UG (los que no permiten la extracción del sujeto de algunas islas, por ejemplo) son claramente disfuncionales o maladaptativos para la comunicación y, sin embargo, existen.

Sí es claramente un recurso efectivo, desde el punto de vista comunicativo, la capacidad de una mínima combinatoria, de una protosintaxis que codifique significados proposicionales básicos que permitan, pongamos por caso, la más rápida huida de los depredadores (OSO DETRÁS DE LA COLINA), una más eficaz recolección de alimentos (MAMUT MUERTO EN EL RÍO) o la mejor gestión de los miembros del grupo por el macho alfa.
¿Por qué, entonces, si la codificación sintáctica de mensajes complejos es una ventaja para cualquier especie, está ausente en todas ellas pese a que algunas poseen ciertas preadaptaciones cognitivas claves para su emergencia? Esta es una de las preguntas que tienen que responder todavía los estudiosos de la evolución del lenguaje.

viernes, 18 de enero de 2008

On recursion


En su famoso artículo, Hauser, Chomsky y Fitch (2002), nos vuelven a hablar de la recursividad (recursion) como “the only uniquely human component of the faculty of language”, o sea, como el único rasgo que realmente podemos contemplar como distintivo o diferenciador del lenguaje (I-language) humano en comparación con los otros sistemas de comunicación animal.
Seguramente soy muy naïve al intentar cuestionar un concepto aparentemente tan aceptado por gran parte de la comunidad lingüística y que, además, es el leit motiv de los formalistas, pero, me cuesta mucho no encontrarle fallos a ese postulado.

Para empezar, da por sentada la supremacía de la sintaxis sobre el resto de componentes del lenguaje (lo que a los especialistas en fonética, fonología o morfología, por decir algo, no parece molestar), ¿es que no hay vida más allá de la sintaxis? Además, ¿por qué nadie defiende que el hecho diferencial del lenguaje humano radica en características cognitivas más generales, como por ejemplo su independencia del contexto inmediato, de los estímulos del entorno? Porque entonces metemos el contexto, y la teoría lingüística no se ocupa de eso, ¿no?

Puestos a decir, veo más razonable que defendamos que es la sintaxis en sí, lo que es destacable y diferente del lenguaje humano. Pero, ¿por qué específicamente el embedding, que es una de las tantas posibilidades que permite el lenguaje en tanto que sistema computacionalmente procesable?, ¿por qué no el movimiento con huella o el hecho de que la combinación se rija jerárquicamente y mediante una sistema de dependencias?
O, abarcando un poco más, que me digan que lo maravilloso, lo realmente distintivo del lenguaje humano, es que es un sistema que permite la combinación potencialmente ilimitada de diferentes unidades discretas. Esto lo entendería: ni el canto de los pájaros, ni las llamadas de los primates, ni los movimientos de las abejas (por mencionar sólo algunos de los sistemas de comunicación animal más citados en la literatura) poseen esa característica.

Otra característica que se me antoja única es que, en tanto que sistema abierto, permite ser moldeado, puede cambiar y evolucionar gracias a la capacidad creativa del ser humano. Esta productividad, que se observa en todos los ámbitos (en el fonológico, en el fonético, en el morfológico, en el léxico, en el gramatical) no se encuentra en las llamadas animales. El profesor Tusón ponía hace poco el ejemplo de que un hablante, o una comunidad de hablantes, podrá inventar un nuevo valor de una categoría gramatical: el aspecto desiderativo, pongamos por caso. Esta capacidad de innovación la observamos cada día en los neologismos, en la folk etymology, etc., pero, por lo que yo sé, no se encuentra en los sistemas de comunicación animal, sistemas limitados y preprogramados genéticamente.

Volviendo al tema que nos ocupaba en un principio, que la capacidad de embedding sea el rasgo diferencial de nuestro lenguaje siempre me ha parecido de un reduccionismo total, lo siento. Lo peor de todo es cuando acompañan esta tesis con el argumento de la oración infinita, porque ¿cómo de larga puede ser una oración con distintas frases embutidas? Si alguien ha probado a construir una se dará cuenta de que muy pronto la memoria operativa empieza a fallar y ya no nos acordamos ni del sujeto de la oración, además del hecho de que el contexto de enunciación es irreal:
una oración así no va a ser nunca producida por ningún hablante porque, sencillamente, no tendría sentido.
Mirad si no algunos de los ejemplos que proponen Heine y Kuteva (2007: 267):

Peter´s mother´s brother´s wife´s father
Judy says that John claims that Mary believes that I want to marry her

¿Hasta dónde podemos alargarlos sin que nuestra memoria operativa se sature? La recursividad podrá ser ilimitada en la teoría (en el país de los lunnis) pero está claro que en la práctica está sujeta a restricciones muy claras en su procesamiento.

Comentan Pinker y Jackendoff (2004) que la recursividad lingüística existe precisamente porque nuestro pensamiento es recursivo, por tanto puede argüirse que es un subproducto de una capacidad cognitiva general. También ellos encuentran sorprendente que no se tenga en cuenta todos los aspectos del lenguaje que no son recursivos, como la fonología, la morfología o muchas de las propiedades del léxico.

No sé qué pensáis, pero la tesis en cuestión la vengo oyendo desde el colegio… y no parece molestar a nadie, vaya.

Para saber las características que hacen único al lenguaje humano, ahí tenéis las que mencionó Hockett:
http://www3.isrl.uiuc.edu/~junwang4/langev/localcopy/pdf/charles60theOrigin.pdf